Ciencia y Tecnología

Desde la historia cultural, la ciencia no se define por una única fórmula, sino por la manera en que sus prácticas y discursos viajan, se reinterpretan y son apropiados en distintos contextos.

Los científicos producen conocimiento mediante métodos rigurosos, pero también construyen formas de hablar sobre el mundo: metáforas, modelos y estilos de comunicación que ayudan a explicar fenómenos y que, con el tiempo, se integran a la cultura.

Estas formas discursivas, así como las prácticas experimentales, cruzan fronteras y aparecen en la literatura, la educación o los medios, dando lugar a nuevas narrativas, géneros y modos de comprender la realidad. La ciencia, entonces, se entiende como un fenómeno social en continuo movimiento, cuya circulación moldea nuestra manera de pensar y narrar el mundo.

La ciencia busca comprender fenómenos a través de métodos sistemáticos y validados por comunidades académicas.

La técnica es el saber hacer: procedimientos que permiten ejecutar acciones de forma eficaz. La tecnología surge al combinar conocimiento científico y técnica para resolver problemas mediante herramientas o sistemas diseñados.

Finalmente, el objeto técnico es el producto concreto de ese proceso, aquello que usamos en la vida cotidiana y que materializa esa interacción entre saberes.

Estas distinciones permiten analizar cómo ideas, prácticas y dispositivos circulan en la esfera pública y cómo cada uno influye en la construcción de sentidos sobre ciencia y tecnología.

¿Cómo se articula la ciencia y la tecnología al proyecto?

En el campo de la ciencia y la tecnología, el proyecto analiza cómo ideas, conceptos y prácticas científicas circulan fuera de sus comunidades especializadas y se integran en discursos públicos más amplios.

Estos desplazamientos generan metáforas, modelos explicativos y estilos de hablar que influyen en cómo la ciudadanía entiende fenómenos como la conciencia, la inteligencia artificial o los avances biomédicos. También se estudia cómo las representaciones sociales de la tecnología, sus promesas de progreso, pero también sus riesgos y dilemas, afectan la forma en que se percibe su impacto en la vida cotidiana.

Observar estas dinámicas permite identificar cómo la ciencia participa en la configuración de valores, temores y expectativas colectivas, y cómo esos imaginarios repercuten en la recepción pública del conocimiento científico.